¿Quién puede juzgar a 10 chicas, casi adolescentes, del Este de Europa que quieren buscar un futuro mejor en Bélgica? Nadie, incluso aunque sea aceptado un contrato muy sospechoso de unos hombres que les ofrecen una vida de glamour como bailarinas en una compañía, incluso aunque les adviertan de que esos hombres lo que pretenden en realidad es prostituirlas.





